04 Sep Gerente por un día: cinco aprendizajes de un encuentro entre jóvenes y empresarios
¿Cómo logramos que jóvenes y empresas se conozcan más allá de una hoja de vida, una entrevista o una vacante?
Esa fue la pregunta que puso sobre la mesa GOYN Barranquilla en un encuentro con ACOPI Atlántico, en el que participaron integrantes del Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ) de GOYN y miembros del Comité de Planeación de ACOPI.
La conversación le apuntaba a encontrar nuevas formas de acercar a las juventudes y al sector empresarial, no solo para hablar de empleo, sino para generar espacios de reconocimiento, confianza y colaboración.
De ese taller surgió una idea poco convencional: “Gerente por un día”.
La propuesta era sencilla. ¿Qué pasaría si un joven pudiera ponerse, durante una jornada, en los zapatos de un gerente? No para buscar empleo ni para ser evaluado, sino para conocer cómo funciona una empresa desde adentro, conversar con quienes toman decisiones, recorrer sus procesos, asumir algunos retos y compartir también su propia mirada.
Y, al mismo tiempo, ¿qué pasaría si un empresario pudiera conocer a un joven más allá de su hoja de vida y descubrir sus capacidades, preguntas, ideas y potencial?
Dos semanas después del taller, la idea se convirtió en realidad. Con la articulación de GOYN Barranquilla, ACOPI Atlántico y CEIPA, dos estudiantes participaron en la primera experiencia: Josué David Cantillo Rada estuvo en Indutrónica del Caribe, mientras que Andrés Felipe Fernández Niebles vivió la jornada en MetalCorp.
Durante un día recorrieron las empresas, conocieron diferentes áreas, conversaron con sus líderes, enfrentaron retos y, sobre todo, tuvieron la oportunidad de verse mutuamente desde un lugar distinto.

Los aprendizajes de esa experiencia fueron compartidos el pasado tres de septiembre, durante el VI Encuentro Nacional de Empleo y Seguridad Social “La Nueva Realidad Laboral”, liderado por ACOPI Atlántico. En el panel “Cuando cambia la mirada”, moderado por Lilian Urueta, directora de GOYN Barranquilla, jóvenes y empresarios conversaron sobre lo que ocurrió cuando tuvieron la oportunidad de encontrarse de una manera diferente.
De esa conversación nos quedaron cinco aprendizajes:
Conocerse de cerca ayuda a derribar imaginarios
Muchas de las ideas que jóvenes y empresarios tienen sobre el otro se construyen desde la distancia.
Un joven puede imaginar que una empresa es un espacio rígido, distante o poco humano. Un empresario puede pensar que un joven que apenas comienza su trayectoria no tiene mucho que aportar.
Pero una experiencia directa puede poner esas ideas a prueba.
Josué llegó a Indutrónica con ciertas expectativas sobre cómo sería el ambiente empresarial y terminó encontrando una realidad mucho más cercana. Andrés, por su parte, descubrió que detrás de las decisiones empresariales hay personas, historias y trayectorias con las que también puede identificarse.
Como lo resumió Luis Alejandro, gerente de MetalCorp: “Cuando tú confrontas dos puntos de vista se derrumban muchos mitos”.
El encuentro no elimina automáticamente los imaginarios, pero sí genera una nueva experiencia que los cuestiona. De ahí precismaente, pueden empezar a emerger las transformaciones de estos imaginarios en doble vía.
La empresa también es un espacio de aprendizaje
Para los jóvenes, descubrir que aquello que aprenden en las aulas tiene un lugar en el mundo real tuvo un impacto trascendental. Sin embargo, pudieron comprender que la experiencia agrega una dimensión que no siempre puede reproducirse en un salón de clases.
Josué identificó una relación muy cercana entre lo aprendido en la universidad donde adelanta sus estudios en administración internacional y lo que encontró en Indutrónica.
Resolver un problema de producción, entender cómo se toman decisiones o descubrir cómo se conectan diferentes áreas de una organización permitió que conceptos que antes eran académicos adquirieran otra dimensión.
La lección también aplica para las empresas: la primera oportunidad no tiene que llegar cuando un joven ya sabe hacerlo todo. Puede ser precisamente el espacio donde empieza a aprender.
Los jóvenes, además de aprender, también tienen mucho que aportar
Dura esta estrategia los empresarios descubrieron capacidades en los jóvenes que difícilmente podrían observarse en una hoja de vida.
Las preguntas, la curiosidad, la capacidad de observar los procesos desde otra perspectiva y las ideas que surgieron durante la jornada demostraron que el talento joven no debe medirse únicamente por la experiencia acumulada.
Esto plantea un cambio importante en la conversación sobre empleabilidad, porque la falta de experiencia no significa falta de potencial.
Crear espacios donde los jóvenes puedan demostrar lo que saben hacer puede permitir que las empresas descubran capacidades que, de otra manera, permanecerían invisibles.
Cuando aparece la confianza, la relación cambia
Los jóvenes tuvieron la posibilidad de preguntar, opinar, recorrer las organizaciones y asumir responsabilidades. Los empresarios, por su parte, abrieron espacios de conversación que fueron más allá de explicar sus negocios.
Andrés destacó especialmente las conversaciones con los líderes de la empresa y cómo conocer sus trayectorias, decisiones, errores y aprendizajes lo llevó incluso a reflexionar sobre su propio camino profesional.
La creación de confianza permitió que el encuentro dejara de ser una visita y se convirtiera en una conversación abierta y genuina.
El reto no es repetir la experiencia, sino multiplicarla
“Gerente por un día” comenzó con dos jóvenes y dos empresas. Su valor, sin embargo, puede estar en lo que permita construir después.
Durante la conversación surgieron nuevas posibilidades: conectar estudiantes con problemas del día a día en las empresas, desarrollar procesos de mentoría, acercar los desafíos empresariales a las instituciones educativas y crear diferentes niveles de interacción dependiendo de la trayectoria de cada joven.
Porque una experiencia como esta no puede escalarse simplemente haciendo que cientos de jóvenes sean gerentes durante un día.
El verdadero desafío es construir un sistema de encuentros en el que más jóvenes puedan conocer el mundo laboral antes de enfrentarse a él y más empresas puedan conocer el talento joven antes de tener que contratarlo.
Un primer encuentro para cambiar la forma de relacionarnos
En Barranquilla, hablar de juventud y empleo implica hablar de una realidad que todavía presenta grandes desafíos. Pero también implica preguntarnos si la respuesta está únicamente en preparar a los jóvenes para el mercado laboral.
La experiencia de “Gerente por un día” nos invita a preguntarnos ¿cómo preparamos también al mundo laboral para encontrarse con las nuevas generaciones?
Quizás parte de la respuesta esté en hacer algo que parece sencillo, pero que no ocurre con suficiente frecuencia: crear espacios que habiliten el reconocimiento mutuo.
Porque cuando jóvenes y empresarios dejan de mirarse desde la distancia y empiezan a conversar, aparecen nuevas posibilidades.
El joven puede descubrir que la empresa no es tan distante como imaginaba. El empresario puede descubrir que el joven tiene mucho más que ofrecer que lo que dice una hoja de vida. Y ambos pueden reconocer que no tienen que saberlo todo para empezar a aprender juntos.
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